Donde Florecieron los Cafetos…

(Where the Coffee Plants Bloomed)

Un Paseo por Lipa
A Walk through Lipa

A part of the public market of Lipa and its Abaca vendors
Photo from the Renacimiento Filipino Magazine (1911), Courtesy of the University of Santo Tomas’ Antonio Vivencio del Rosario Heritage Library

He visitado la antigua Villa de Lipa, la de los ricos cafetales ya muertos, sin esperanza alguna de resurrección. Esta descaecida; parece como si las viejas remembranzas del ayer, de cuando allá, se ataban los perros con longaniza, como suele decirse, gravitasen sobre el pueblo tristón con la pesadez del plomo. Un aire de resignación, sin embargo, envuelve la fisonomía de las cosas y de los moradores del lugar, donde a cada paso el esplendor pretérito tiene reliquias venerandas que nos hablan de glorias y riquezas con el encanto y poesía de lo triste…

I have visited the old Villa de Lipa 1, that of the rich coffee plantations already dead, without any hope of resurrection. It seems as if the old memories of yesterday, they had so much money that they might foolishly tie up their dogs with sausages, as the saying goes. An air of resignation, however, envelops the physiognomy of things and of the dwellers of the place, where at every step the past splendor has venerable relics that speak to us of glories and riches with the charm and poetry of sadness…

Desde las rúas polvorientas se advierte la fastuosidad de otros tiempos: acá un caserón alto, de tejas renegridas por los años, balconaje férreo e historiado, de portal amplio y gruesas paredes de mampostería; allá un palacete techado de hierro galvanizado, con su mirador enhiesto, su vitrales policromos y su azotea ancha llena de búcaros y tiestos; y acullá, al frente y detrás de una casona que debe de ser muy vetusta, espaciosos jardines, con sus pozos de alto brocal, su senderitos adelantes, sus macizos de rosas, su glorieta circular y sus jazmineros pomposos y floridos…

From the dusty streets you can see the magnificence of the past: Here is a tall house, with tiles that have been worn-out over the years, an ornate wrought-iron balcony, with a wide doorway and thick masonry walls; there is a mini-palace with a roof made of galvanized iron, with its upright viewpoint, its polychrome stained-glass windows and its wide terraced roof full of sugar cane and pots; and there, in front and behind a mansion that must be very old, spacious gardens, with its wells of high brocade, its forward-looking trails, its massifs of roses, its circular gazebo and its pompous and flowery jasmines …

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Stall of Pottery Vendors in the Lipa Public Market
Photo from the Renacimiento Filipino Magazine (1911), Courtesy of the University of Santo Tomas’ Antonio Vivencio del Rosario Heritage Library

Y no tres, cuatro ni cinco casas así, sino diez, veinte, cuarenta, hasta al extremo que en la Villa las construcciones fuertes parecen haber derrotado a las humildes casuchas de nipa. Y este hasta en los barrios, donde llaman la atención del curioso, innumerables edificaciones de hierro, y madera, y una población nutrida que en algunos llega a la respetable cifra de 8000 almas y mas, como en Sabang y Mataas na Kahoy.

And not three, four or five such houses, but ten, twenty, forty, to the extent that in the Villa the strong edifices seem to have completely displaced the humble nipa huts. And this even in the barrios, where they attract the attention of the curious one, countless buildings of steel, and wood, a large population that reaches the respectable number of over 8000 souls in such areas as Sabang and Mataas na Kahoy 2.

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The Lipa Cathedral
Photo from the Renacimiento Filipino Magazine (1911), Courtesy of the University of Santo Tomas’ Antonio Vivencio del Rosario Heritage Library

Pero vino un parasito, murieron los cafetos, y aunque la ciencia oficial trató de resucitar el cadáver, el cadáver continuo frio, inerte deshaciéndose por momentos, hasta resolverse en el polvo elemental.

But a parasite came 3, the coffee trees died, and although the national scientists tried to resuscitate the corpse, the corpse continued to be cold, inert, falling apart at times, until it dissolved into elemental dust.

Entonces, el esfuerzo colectivo hizo gala de su fecundidad de recursos y su adaptabilidad a los vaivenes de la suerte. El grano aromático necesitaba un sucesor y los lipeños si las crónicas no mienten, pensaron en la blanca, brillante, y resistente fibra del abacá y también en las mieles dorados de la caña de azúcar.

So, the collective effort showed its abundance of resources and its adaptability to the ups and downs of luck. The aromatic grain needed a successor and the Lipeños, if the chronicles do not lie, invested in the white, shiny, resistant fiber of abaca and also the golden molasses of the sugar cane.

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An outdoor celebration of the Mass
Photo from the Renacimiento Filipino Magazine (1911), Courtesy of the University of Santo Tomas’ Antonio Vivencio del Rosario Heritage Library

Esto me lo dice un amigo, un hijo de la antigua Villa, que me acompañó al mercado, en un día festivo, para comprobar su dicho. Allí había, en efecto, enormes madejas de filamento refulgente y cándido, y esa era la mercancía que parecía tener mayor número de buscadores. Luego los preciosos tejidos regionales, en grandes bultos, a su lado, bajo la sombra de un árbol o un cobertizo, el caballejo con serones de caña a uno y otro lado, o el par de machos cabríos enganchados a pequeñas de los mercaderes lipeños. Y luego la cacharrería típica, los lechones pingüedinosos, y una infinidad de cosas del terruño cuyo inventario haría si fuese algún sheriff del Juzgado.

A friend tells me this, a son of the old Villa, who accompanied me to the market, on a festive day, to verify what he was told. There were, in fact, enormous coils of gleaming, snow-white thread, and that was the merchandise that seemed to have the greatest number of seekers. Then the precious regional fabrics, in large bundles, next to it, under the shade of a tree or a shed, a pony laden with sacks of sugar cane on both sides, or the pair of goats tied to small Lipeño merchants. And then the typical pottery, the suckling pigs, and an infinity of things of the land whose inventory I would make if I were some sheriff of the Court.

Continuando mi paseo por la villa, surge ante mis ojos, comida de la roña del tiempo, con una patina de cosa arqueológica, la torre de la iglesia del pueblo, octagonal y rechoncha, maciza y compacta como un bastión pétreo de castillo medioeval. Cuando mi visita, el temor había invadido el animo de la grey católica. Rezaban a Dios, pero no confiaban en el Taal, que regurgitaba espantoso se coronaba de fuego y lanzaba con su catapulta piedras, lodo y ceniza… ¿Como oír la misa en el interior del domo?… ¿Como exponerse a la cólera de la fragua taaleña?… Al aire libre, oficiaban los sacerdotes; Cristo vivo, en el momento de la elevación, recibía los besos de iepolo; y en tanto las campanillas tintineaban, el Arastero pensaba en el pobre rebaño que se fosistía a morir, a diferencia de Sansón, bajo las ruinas del templo.

Continuing my walk through the Villa, through the veil of time, I feast my eyes on the parish Church tower, patinated like an archaeological artifact, octagonal and tubular, massive and compact like a stone bastion of a medieval castle. When my visit, fear had invaded the spirit of the Catholic flock. They prayed to God, but they did not trust in the Taal 4, which erupted frightfully, crowned itself with fire and threw stones, mud, and ashes with its catapult… How could I hear the mass inside the dome? How can you expose yourself to the wrath of the Taaleño forge? In the open air, the priests officiated; the living Christ, at the moment of elevation, received the kisses of Iepolus; and while the bells were tinkling, the Archer thought of the poor flock that, unlike Samson, was dying under the ruins of the temple.

Donde Florecieron los Cafetos 2
Lipa Intermediate School
Photo from the Renacimiento Filipino Magazine (1911), Courtesy of the University of Santo Tomas’ Antonio Vivencio del Rosario Heritage Library

El del Saber—la Escuela Intermedia—hallábase a la sazón vacío, pues era domingo. Antiguo es el edificio, pero no rememora nada que hable de edades paleolíticas. El Señor Juan Olaguivel era su dueño un tiempo y lo dedicaba a un deposito de café. Los patios desecación del grano, amplísimos y empedrados, ofrecen un hermoso ground a los jugadores de tennis, de basketball, y otros deportes atléticos. Hacia la parte posterior del edificio, extiéndanse jardines sonrientes, constelados de flores variadísimas, multicolores y fragantes, y una loza a y fresca huerta, una y otros cultivados por los alumnos solícitos de la escuela.

That of Knowledge—the Intermediate School—was then empty, for it was Sunday. The building is old, but not prehistoric. Señor Juan Olaguivel owned it for a while and used it as a coffee warehouse. The wide, cobbled grain drying patios offer a beautiful ground for tennis players, basketball players, and other athletic sports. Towards the back of the building, there are smiling gardens, constellated with varied flowers, and a lush and cool orchard, both cultivated by the industrious school children.

Salgo a la calle Real, llamada así en tiempos de España, y hoy del “18 de Junio” fecha de la toma de Lipa por las huestes revolucionarias, y lo primero que mi atención cautiva es la altura de las casas que bordean, en línea paralela, el transito. Uno de los grabados que ilustran este articulo es la mas grafica demostración de cuanto apunto.

I went out to the Calle Real, named as such in Spanish times, and today called as “18 de Junio ” 5 which was the date of the taking of Lipa by the revolutionary forces, and the first thing that captivated my attention was the height of the houses that border, in parallel line, the transit. One of the photos that illustrate this article is the most graphic demonstration of that which I point.

Donde Florecieron los Cafetos
Calle del 18 de Junio (formerly the Calle Real)
Photo from the Renacimiento Filipino Magazine (1911), Courtesy of the University of Santo Tomas’ Antonio Vivencio del Rosario Heritage Library

El primer edificio a la izquierda es la de mi amigo Fidel A. Reyes, bravo escritor alistado, como redactor-jefe, en las filas de La Vanguardia, y el segundo de la derecha, la casa solariega del romántico Max Bernard Solís, mi amigo también y, como Reyes militante en aquel periódico diario.

The first building on the left is that of my friend Fidel A. Reyes, brave and enlisted writer, as editor-in-chief, in the columns of La Vanguardia, and the second on the right, the ancestral home of the romantic Max Bernard (Solís), also my friend and, like Reyes active in that daily newspaper.

Lipa 1900s
Lipa in the 1900s
Photo from the book Battle for Batangas, Glenn Anthony May

Ya no me queda tiempo para el curioseo y la inspección. Solicito al compañero que me enseñe algo emocionante y lirico, y, efectivamente, guía mis pasos, por veredas floridas y altibajos pintorescos, hacia un lugar que se me antoja sencillamente idílico. Es la fuente del pueblo, la fuente del “Pansol” que surte de agua a todos los habitantes de la Villa. Brota el chorro límpido de una peña de enorme, decorada de musgos y de helechos, en un ambiente de frescura acuática que orea suavemente la cara. La corriente se desliza manda y funde sus cristales con los de un pequeño salto de agua, encajonado entre inmensos bloques de piedra y masas de verdores múltiples. La sensación de paz en tal sitio llega tan dentro del alma, que uno se hace la ilusión de que le cae encima una lluvia de besos del agua, de besos del aire, de besos de la luz, de besos que diesen las cosas mas dulces y encantadas de la tierra.

I no longer have time for curiosity and inspection. I ask my companion to show me something exciting and lyrical, and, indeed, guide my steps, through flowery sidewalks and picturesque ups and downs, to a place that seems simply idyllic to me. It is the village spring, the source of the “Pansol ” that supplies water to all the inhabitants of the Villa. The limpid jet gushes from a huge rock, decorated with mosses and ferns, in an atmosphere of aquatic freshness that gently airs the face. The current flows and melts its crystals with those of a small waterfall, boxed between immense blocks of stone and masses of multiple greenery. The sensation of peace in such a place comes so deep into the soul that one has the illusion that a shower of water kisses, air kisses, light kisses, kisses that give the sweetest and most charming things on earth.

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The Pansol Spring of Lipa
Photo from the Renacimiento Filipino Magazine (1911), Courtesy of the University of Santo Tomas’ Antonio Vivencio del Rosario Heritage Library

Ya estoy a algunos kilómetros de Lipa. Recuerdo que los corazones amigos me fueron hospitalarios y amables; recuerdo que en su mesa comí el arroz del afecto y bebí el vino de las lealtades fraternas; y cuando la evocación me asalta, pienso que la vida seria un paramo y el alma no tendría raigambres, si cada uno de nosotros amase la soledad y el quietismo y no se pusiera en contacto con los sentimientos ajenos y la honda y suavizante poesía las cosas.

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The Solis Clan, the family who prospered most during the coffee heydays of Lipa
Photo from the Maria Kalaw Katigbak Collection

I’m already a few miles from Lipa. I recall that my dear friends were hospitable and kind to me; I remember that at their table I ate the rice of affection and drank the wine of fraternal loyalties; and when the memory hits me, I think that life would be a barren wasteland and the soul would have no roots, if each of us loved solitude and mental passiveness and were not in contact with the feelings of others and the deep and soothing poetry of things.

Afortunadamente, me saca de mis cavilaciones y saudades la visión del legendario Makiling, alto y augusto, cuya testa iónica donde florecen tradiciones bellas, se sumerge en las nubes y parece así coronada con una diadema vaporosa de ensueños y de esperanzas.

Fortunately, the vision of the legendary Makiling, tall and majestic, takes me out of my thoughts and melancholic feelings, whose venerable head, where beautiful traditions flourish, plunges into the clouds and thus seems to be crowned with an ethereal diadem of dreams and hopes.

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Footnotes:
1 Villa was an honorific title given to the town of Lipa by the Queen Regent Maria Cristina of Spain on October 21, 1887 in recognition for the town’s agricultural and economic development brought by the coffee boom.
2 It must be noted that Mataas na Kahoy was still a barrio of Lipa when this article was written. It became a separate town only in 1932 .
3 Bagombong was the local name of the pest that wiped out the coffee plantations of Lipa.
4 The Taal volcano erupted on January 27, 1911 and killed approximately 1,300 people.
5
June 18, 1898 was the date of the capitulation of Lipa to the Filipino revolutionary forces. According to this article, the date was used to rename the town’s Calle Real however some of the old folks in Lipa do not remember calling the street as “Calle 18 de Junio”. It has always been known as Calle Real to them. To date, the Calle Real (Calle 18 de Junio) street is now renamed CM Recto Avenue, after the esteemed Filipino nationalist Claro Mayo Recto.

Written by Flavio Graco for the Magazine – El Renacimiento Filipino (28 April 1911 issue) Translated from Spanish to English by Renz Marion D. Katigbak 

Source:  Renacimiento Filipino viernes 28 de abril de 1911 Año 1, Numero 40 pp. 17-21
Courtesy of the Antonio Vivencio del Rosario Heritage Library
of the University of Santo Tomas, Manila